sábado, 11 de mayo de 2013

Mouriñadas

A veces salgo a correr cerca de donde están jugando los chiquillos los sábados por la mañana y me quedo asombrado con los insultos de los padres y, sobre todo, con la gesticulación y los gritos de entrenadores que solo quieren niños competitivos y estresados. No cambio esos equipajes ni esos campos de hierba artificial por las cuatro piedras con las que improvisábamos campos de fútbol creando equipos con camisetas que tuvieran -y era un decir- los mismos colores: La plaza, San Roque, La Cuesta, Urbanización Pineda...Aprendimos mucho de lo que sabemos de la vida, como decía Albert Camus, jugando y viendo fútbol, pero sin tantas sofisticaciones y sin tantas "mouriñadas".

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